Setembre: hora d’aprendre més idiomes

Que bonic que és, començar a aprendre un idioma. Veure que pots muntar estructures simples amb significat: subjecte + verb + complement directe. Números: un, dos, tres… i fins al cent, no sense dubtar. Imitar la fonètica i l’entonació. Escoltar i atrevir-se. Atrevir-se un cop allà on pots posar-te a prova. Atrevir-se, naturalment, amb frases on la meitat de les paraules són de domini internacional: Eitt capuccino og eitt café latte. Takk fyrir. I un somriure. Segurament els números estan mal declinats, però no hi fa res: ens hem entès i això val per mil. Ni la Mastercard no ho paga.

-Goðan dag! Velkomin!
-Goðan daginn!
(Alguna-cosa-que-no-s’enten) … íslensku?
-Nei, nei!

Una gran proesa: la primera conversa fluïda de la qual no se n’ha entès la meitat, però una meitat fàcilment deduïble. Malhauradament, encara no dóna per agafar un llibre de nens petits i entendre quatre paraules seguides.

Als que fem servir els idiomes a nivell professional se’ns diu per totes bandes que hem d’aprendre’n contínuament de nous. Els hem d’incorporar, ens diuen. Què és incorporar un idioma? Doncs aprendre’l suficientment bé com per poder traduir-ne, traduir-hi, interpretar-ne o… Anava a dir interpretar-hi, però de moment ho deixarem per un altre cantó, això. És a dir, per poder-los fer servir passivament o activament amb un grau de coneixement elevat. A tot això no s’hi arriba amb cursets d’estiu o amb un parell d’anys, a no ser que se sigui una màquina. S’ha d’aprendre la base, fer-hi uns bons fonaments, muntar la bastida i, a partir d’aquí, anar construint. Quants anys heu trigat a aprendre anglès? És una aposta a molt llarg termini, i naturalment per a apostes a llarg termini fa falta perseverància, i per ser perseverant fa falta motivació i il·lusió.

Motivació i il·lusió. Dos conceptes que van de la mà, perquè un no existeix sense l’altre, i per manternir-los cal escollir molt bé la nostra aposta. Deixem-nos d’arguments racionals: no sabrem xinès només perquè el parlin més de mil milions de persones. Tampoc no sabrem alemany perquè ens diguin que allà els enginyers hi troben feina. Mireu, si no, què passa amb l’anglès: (veure enllaç, només són dos minuts) No perquè li calgui per la seva feina, ha pogut aprendre’l. De la mateixa manera, no perquè cada cop vinguin més russos a Lloret de Mar a refregar-nos bitllets pels morros sabrem la llengua de Pushkin.

Si volem aprendre un idioma nou, fem com els friquis del manga, perquè encara que la obsessió pugui ser passatgera, els permet motivar-se suficientment com per embarcar-se en una nova aventura. Ells són l’exemple en què tots ens hauríem de fixar a l’hora de decidir quin idioma volem aprendre, perquè tenen la il·lusió suficient com per motivar-se. Un cop dalt al vaixell, la brúixola i les estrelles ens ajudaran a trobar el camí.

I vosaltres, quin trieu? Amb il·lusió.

Setembre: hora d’aprendre més idiomes

Consecutiva I

Me gustaría contribuir a ayudar a aquellos y aquellas que ahora están empezando a estudiar para convertirse un día en intérpretes, y me gustaría hacerlo desde mi humilde posición de joven-recién-masterizada-que-no-encuentra-trabajo-de-lo-suyo pero que echa mucho de menos las cabinas (¡buenos días las cabinas!) y los blocs de notas. En este sentido, lo que yo pueda escribir es meramente mi punto de vista basado en la experiencia personal a lo largo de la formación académica como intérprete que he recibido.

La interpretación

Para tener una idea muy completa sobre la interpretación en todas sus manifestaciones recomiendo la lectura de esta sección del famoso blog Bootheando.

La interpretación consecutiva

Los primeros módulos de estudio en la interpretación consecutiva suelen estar dedicados a la toma de notas, una de las técnicas que más cuesta desarrollar, que se perfecciona con el día a día y quizás jamás se llega a la plena satisfacción en cuanto a creación de simbolitos, estructura de las ideas, anotación de los conectores…

Para empezar, una de las primeras herramientas de trabajo que se conocen en la interpretación es el bloc de notas.

El bloc de notas no tan sólo se usa en consecutiva, sino también en simultánea (más sobre este tema en un futuro próximo). En consecutiva, sin embargo, el bloc forma parte de lo visible, ya que el intérprete leerá de él cuando restituya el discurso en lengua meta.

En esta entrada, la autora de The Interpreter Diaries nos presenta muy bien los tipos de blocs de notas que se suelen usar en interpretación consecutiva: el más común es una libreta de hojas blancas, tamaño A4 o A5, orientada verticalmente y con una espiral arriba. Sólo me gustaría complementar su información con la variante de bloc que yo uso y que descubrí en las clases de interpretación de la Universidad de Heidelberg. Es un bloc muy económico y adaptable: se trata de coger un montón de hojas en blanco (o usadas ya por un lado), darles el tamaño que más nos guste – en mi caso DIN-A5 –, colocarlas en posición vertical, agujerearlas por arriba y luego fijarlas con dos aros como estos –¡en Heidelberg se podían comprar en una pequeñísima tienda de un zapatero pidiéndole directamente Dolmetscherringe [ES aros de intérprete]! Es útil complementar este bloc de notas artesano con tapas duras, ya sean láminas de plástico o de cartón, para que adquiera rigidez y se pueda usar de pie o apoyado en el regazo.

En la misma entrada del blog The Interpreter Diaries, la autora nos habla de los utensilios para escribir. Normalmente se suele usar un bolígrafo de tipo Bic, que pesan poco y no fallan, pero a veces tenemos suerte y alguien nos regala un bolígrafo chulo y personalizado para que nos traiga buena suerte (!). Sin embargo, hay quien prefiere tomar las notas a lápiz e incluso he tenido compañeros que anotaban con Edding – sí, igual que la intérprete del famoso vídeo en el que nos presenta su excelente técnica de toma de notas. A proposito, quiero decir que le debo mucho a este vídeo, ya que en él me basé para hacer evolucionar mi propia técnica.

Es importante tener en cuenta que si se está acostumbrado a un tipo de bolígrafo, cambiarlo por otro puede dificultar la toma de notas. Lo menciono porque a mi me pasó (y el bolígrafo de la suerte realmente surtió efecto) y los cuatro días antes de los exámenes finales estuve practicando sólo la toma de notas con el nuevo bolígrafo para acostumbrarme al peso y al tacto.

[Próxima entrada: la distribución de las notas en el bloc]

ACHTUNG! Fijaos en la toma de notas de vuestros compañeros y aprended de ellos, robadles ideas y perfeccionadlas, que al fin y al cabo nadie las notas no están patentadas. =)

Consecutiva I

¡Venga, a practicar!

¡Esa maldita frustración de cerebro lento..!

Una de las muchas ventajas de cursar estudios superiores específicamente de interpretación es que tienes horas, horas y horas de clase que te permiten practicar, practicar y practicar. En algunas ocasiones, tanta hora seguida llega a ser contraproducente porque la sinapsis se convierte en un peaje de autopista el día de la operación salida. Vamos, que no carburas. Sin embargo, normalmente esta práctica constante te permite acumular horas de cabina y conseguir aumentar exponencialmente la rapidez con que se procesa la información. Siguiendo el símil, algo así como que se instalan sistemas de pago automático en las barreras de la sinapsis. Pero ¡ah! Ay de aquel que no contrate un sistema de mantenimiento eficiente para que la electrónica de tot plegat no falle.

Practicar de forma autónoma es difícil. Hay que ser organizado, muy organizado, decir ‘venga, va, ahora me pongo’… y ponerse. Como dije en su momento cuando escribí sobre la traducción a la vista, en casa aparecen numerosas tentaciones: Y qué difícil es concentrarse. Y qué pereza. Y qué bonita es esa mosca. Y qué sucia está la casa. Nada, todo esto son, como decimos en catalán, excuses de mal pagador. Y lo dice una servidora, que además de tener un MA Conference Interpreting tengo un MA Advanced Distraction.

A todos los que ahora estéis cursando una asignatura de especialización, o un máster, o simplemente os queráis dedicar a la interpretación algún día; sed conscientes de que, si no mantenéis el nivel de práctica, os va a pasar lo que nos ha pasado a muchos cuando hemos vuelto a intentar hacer una simultánea después de semanas de no probarlo seriamente: tendréis el cerebro lento. Y pensad que se trata de una sensación horrible… y frustrante.

¿Qué se puede hacer para solucionarlo? Establecerse un horario sería una posibilidad. Automotivarse es otra – bastante más eficaz, quizás la más eficaz de todas. Generarse miedo a uno mismo: pensar ‘¡me van a convocar desde Bruselas y quedaré en ridículo conmigo misma!’ Entre muchas otras. ¿Más sugerencias? Quizás simplemente ser consciente de que es lo que hay que hacer para ser un buen intérprete algún día.

Dejo aquí (y en la sección LINKS) algún que otro enlace que uso, quiero usar o usaré para animarme y para practicar en casa. Naturalmente, toda aportación será recibida con los brazos abiertos y con un sonoro beso de agradecimiento.

Actas del Parlamento Europeo – para traducción a la vista, para escuchar a otros intérpretes y para probar suerte

Speech Repository – para aquellos que un día tuvieron acceso y tal vez quieren intentar si todavía les funciona

Singulars – un programa de TV3 emitido en catalán en el que entrevistan a personalidades interesantes

Bundeskanzlerin.de – para fans de Angie

Famous Speeches in History – para sentir que se hace historia

TED Talks – para saber más sobre lo que sea

Para reírse un rato – lo siento, no me he podido resistir

¡Venga, a practicar!

Horas después

Cuatro días. Hace cuatro días – noventa y seis horas – supe que había aprobado el máster. Tantas horas, una sola sensación: calma.

En realidad, decir que he sentido únicamente calma es mentir. La calma me acapara cuando pienso en lo académico. Cuando por mi mente pasan mis compañeros y amigos del curso me invade la melancolía y la tristeza – en un futuro próximo, se convertirá en nostalgia. Cuando me acuerdo de los diez minutos previos a la comunicación de los resultados, todavía se me encoge el estómago.
Han sido muchas cosas. Por este motivo lloré, porque han sido muchas cosas y en pocos días, pocos meses…
Concretamente, han sido nueve meses. Aproximadamente, unos dos cientos setenta días dedicados a nivel académico – y me atrevería a decir que casi personal – a prepararnos para los pasados dieciocho y diecinueve de junio. Y para el veinte, naturalmente. Académicamente, nos preparamos para el dieciocho y el diecinueve. A nivel psíquico-personal, para el veinte.

Ahora, una vez han terminado las clases, que ocupaban gran parte de nuestro día a día; una vez han terminado los nervios, que estuvieron con nosotros las últimas tres o cuatro semanas previas a los exámenes finales; una vez nuestra atención ya no está centrada en esos tres días de junio… Ahora, ¿qué? Me viene a la cabeza una palabra que usó un día una compañera de clase para describir lo que yo transmitía al hacer una consecutiva del francés: desasosiego.
Calma, desasosiego… Me contradigo, ¿no?
Supongo que es comprensible, teniendo en cuenta que se trata de esa fase en la que se acaba de superar un obstáculo importante pero ahora hay que decidir cosas todavía más grandes, como qué hacer a partir de ahora con la vida.

Tal vez busque un cursillo de punto de cruz.
Tal vez me decida a recuperar el ruso perdido.

Sea lo que sea, desde aquí quiero hacer un llamamiento a distintas personas. Rocío, Anna, Carlos, Pedro, Valerie, Elena, Jezabel, Sara, Cristina, Alex, Raquel, Cristina; os echaré tantísimo de menos, chicos..! El viaje ha transcurrido por un camino arduo y tortuoso, pero habéis sido grandes compañeros y gracias a vosotros las etapas más duras se volvieron mucho más llevaderas.
Sé que no nos invaden los mismos sentimientos a todos, pero lo que más deseo es que, en un futuro próximo, todos, independientemente de los resultados de los exámenes pasados, podamos sonreír y decir, sin atisbo de duda, que valió la pena.

Horas después